El testimonio de Brenda

brenda.:EL TESTIMONIO DE BRENDA

COMUNIÓN MORMONA

Yo tenía alrededor de los 20 años de edad, me dieron de baja en la Marina con honores, estaba felizmente casada y tuve a mi primera hija. Mi esposo y yo estábamos viviendo lejos de casa y pronto nos comenzamos a llevar bien con una pareja joven que vivía a un lado de nosotros. Supimos que eran mormones. Para aquel entonces, el único conocimiento que tenía de los mormones era el Show de Donnie y Marie Osmond, quienes tenían un programa semanal en la televisión en la década de los 70.

Nuestros amigos nuevos comenzaron a llevar a nuestra hija a la escuela primaria junto con sus niños y con el tiempo nos hicimos miembros de la iglesia mormona. No fui instruida en el evangelio y no sabía nada acerca de las Escrituras. Mi ignorancia y vulnerabilidad me hicieron un blanco perfecto para los misioneros. Tenía muy pocas preguntas y ciegamente creí lo que ellos me enseñaron acerca del mormonismo; me dijeron que aceptara con fe lo que no podía entender. También me dijeron que el mormonismo no era cristiano, sino que simplemente era la única iglesia verdadera y la única manera de tener salvación eterna; que todas las demás iglesias eran falsas, creadas por Satanás para engañarnos y para apartarnos de la iglesia verdadera (la iglesia mormona).

Tanto mi esposo como yo, proveníamos de familias disfuncionales y deseábamos tener amistades y una “familia” substituta. Pienso que esos deseos emocionales fueron los que nos atrajeron al mormonismo. Después de ser bautizados y de que nuestra hija Kimberly fue bendecida, nuestras vidas fueron consumidas completamente por la obediencia a las expectativas, doctrinas y llamados de la iglesia mormona. Nuestras vidas ya no eran nuestras.

MI EXPERIENCIA EN EL TEMPLO

Conforme nos acercábamos a nuestro primer aniversario en la iglesia, nos dijeron que debíamos comenzar a prepararnos para el templo. Este era un nivel de doctrina totalmente más profundo, de lo cual los misioneros no mencionaron nada antes de bautizarme. La decoración del templo era absolutamente hermosa. Recuerdo haber sido rodeada por un grupo de rostros sonrientes de nuestra estaca. No me agradó haber estado separada de mi esposo mientras estaba allí porque no podía susurrarle acerca de las cosas a las que estaba siendo expuesta, tampoco podía contarle acerca de las señales e indicios extraños.

Recuerdo haber sentido una mezcla de horror, temor y mucha incomodidad. Aquellos sentimientos se complicaron más con la culpa que sentía porque pensaba que algo estaba mal conmigo por sentirme de esa manera. Todos los asistentes “experimentados” del templo estaban tan felices por mí y me decían cuánto les encantaba hacer la obra del templo. ¿Por qué yo no me sentía así? Traté de convencerme de lo contrario e incluso me forcé a ir varias veces más. El llevar puesta mi ropa interior recién adquirida del templo por 24 horas me recordaba constantemente de que algo no encajaba, ¿pero qué?

A TRAVÉS DE LA PÉRDIDA – ENCONTRÉ A CRISTO

No tenía a nadie fuera de la iglesia mormona con quien hablar acerca de mis experiencias, así que continué existiendo en algo que, por lo menos, era conocido para mí. Como consecuencia de perder a mi única hija a causa de su suicidio en 1992, encontré y recibí a Jesucristo por medio de un grupo de apoyo en Internet para padres cuyos hijos se han suicidado. Aprendí que el Dios de la Biblia nunca fue un hombre “exaltado” y que yo era salva sin necesidad de obras o rituales. Encontré paz al aprender más acerca del Dios de la Biblia y al saber que tengo salvación eterna.

SIERVA DE DIOS

Si no hubiera experimentado la confusión y sufrimiento dentro del mormonismo, y la dificultad de tratar de dejarlo, ¿hubiera sentido la sed que ahora siento por llevar a los mormones a la luz de Jesús, donde su agonía será reemplazada con gozo, paz y amor por el Jesús de la Biblia quien acaban de encontrar? ¿Serían ellos capaces de encontrar el camino a la verdadera salvación eterna?

El Dios de la Biblia continuará estando conmigo a través de todas mis pruebas. Estoy tan agradecida de estar viva por el tiempo y la eternidad, ¡y tú también lo puedes estar!

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